Una década después de ‘Memento’, el Real Madrid de Mourinho es como el protagonista de la película de Christopher Nolan: un animal herido que aprende de sus errores a costa de sufrir y generar una violencia desmedida.
Entrada completa…que un jugador como Khedira siga en el Real Madrid, por no hablar de su presencia en el once inicial, supone un atentado contra el buen gusto y el fútbol de legionarios con estilo que impone el entrenador portugués. El alemán es la definición del jugador ‘correveydale’, lo que pasa es que corre mal, llega tarde y pega peor…
Este verano se ha vivido la misma escena. Un puñado de apasionados ha hecho cola durante horas, incluso días, para ver su luz y guía.
El Real Madrid no acaba de funcionar. Todavía no ha arrancado. Tras una pretemporada edulcorada por los éxitos de La Roja, no es de recibo iniciar el curso futbolístico con una obra menor…, y menos si el Barcelona juega minutos antes con artes similares a las de la primavera pasada. Pero es tiempo para Mourinho y el segundo Madrid onírico. Un tiempo pesado y machacón, como se ha visto en Mallorca.
El Real Madrid de finales de agosto es un equipo plomizo.
El espíritu del ‘centenariazo’ se infiltró anoche en el Bernabéu. El planteamiento medido y eficaz de Lotina resucitó a los antiguos fantasmas durante muchos minutos del primer partido de Liga. El Real Madrid, mientras tanto, fiaba el juego a las habilidades y los destellos de los oníricos, todavía verdes en el inicio de temporada. En ese punto apareció ‘el de siempre’, Raúl, con dos acciones que determinaron el devenir del encuentro.
Todos los telediarios han abundado este verano en la calidad de los fichajes del Real Madrid. Sin embargo, el equipo blanco afronta el inicio del segundo florentinato con alguna que otra duda. No hay debate sobre la calidad del fichaje más caro de la historia del deporte rey. Sin embargo, Cristiano ha hecho una pretemporada deficitaria en fútbol a la par que inflada en repercusión mediática. El portugués no ha demostrado nada y su tendencia a buscar el centro de la delantera augura una inesperada competencia con Benzema. Cristiano quiere goles y, de momento…
Una muy buena fuente cuenta que un día antes de la proclamación de Barack Obama como presidente de Estados Unidos había una duda entre sus asesores. Rahm Emanuel y David Axelrod pensaban emitir el discurso con el ‘I have a dream’ de Martin Luther King jr. en las pantallas del Mall. Era la mejor ocasión para rendir un tardío pero emocionante homenaje al líder negro en el mismo sitio en el que había comenzado el ‘sueño’ hace 45 años.
Florentino Pérez ha conseguido en tres meses algo por lo que el presidente del Gobierno de cualquier país de la Unión Europea estaría dispuesto a ceder varios puntos de su PIB: la fórmula para convertir desánimo en confianza sin ofrecer nada tangible. La secuencia temporal es igual de inconexa que delirante: el máximo responsable de una masa social abandona el barco en uno de los peores momentos del colectivo; tres años después, regresa aclamado por la muchedumbre; pulveriza la mejor temporada de la historia de su principal adversario en menos de un telediario; y se convierte en el líder que más ilusión y respeto genera en España.
España sufrió anoche lo mismo que el líder del Tour el día en el que una pájara le acartona las piernas. Ninguna jugada descolgó al rival y ningún sprint fue definitivo. El equipo se dejó llevar por un fútbol barroco que era insultantemente ineficaz. Cada aproximación al área se transformaba en pases inconexos y absolutamente innecesarios que la defensa norteamericana repelía sin dificultades. No había claridad por mucho que España percutiera una y otra vez contra el muro de Estados Unidos.
La lista de la compra tiene que ser efectiva. La crisis aprieta y si se gasta dinero es para adquirir justo lo que se necesita. Además, si es barato, mejor. Es lo que va a ocurrir en el mercado de fichajes del próximo verano. Se acudirá a los saldos y se fallará mil y una veces porque, como bien se sabe, lo barato es caro. Hace dos años, el Liverpool pagó un dineral por Fernando Torres. Ahora, el madrileño es el ‘nueve’ de Anfield.